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TRANSPORTE MARÍTIMO: Falta de dragado frena entrada de grandes barcos a puerto de Barranquilla

TRANSPORTE MARÍTIMO: Falta de dragado frena entrada de grandes barcos a puerto de Barranquilla
Diana Buitrago

Falta de dragado frena entrada de grandes barcos a puerto de Barranquilla

El 23 de noviembre del 2016, el Instituto Nacional de Vías (Invías) anunció una obra esperada por industriales nacionales y extranjeros. Para el negocio logístico y el del comercio exterior, para ser más exactos. Se trataba del dragado en el canal de acceso al puerto de Barranquilla, “una obra vital para la competitividad de la zona portuaria de esta región del país”, se dijo en ese momento. “La empresa European Dredging Company, sucursal Colombia –ganadora de la licitación pública el pasado mes de agosto– tendrá dos meses para ejecutar los trabajos”, detalló, precisamente, el Invías.

Se contabilizó entonces que en los trabajos de remoción del sedimento y material rocoso se invertirían $15.712 millones y, de acuerdo con el director de la entidad, Carlos García, el propósito de retirar los sedimentos era para “mejorar las condiciones del canal navegable entre el kilómetro 21+460 y el kilómetro 21+840, y que estas sean acordes con la magnitud en profundidad y ancho que tiene el sector entre el kilómetro 0 y el kilómetro 19,5, lo cual beneficia a los terminales portuarios ubicados aguas arriba de la Sociedad Portuaria de Barranquilla”.

Todo parecía ir sobre ruedas. O sobre el río, más bien, para ir a tono con la realidad. Pero en el negocio fluvial no basta con un solo mantenimiento en una sola parte de la zona navegable. Hay que mantener al día la “autopista” que usan las embarcaciones, sean pequeñas o grandes, para que todo fluya con normalidad. Parece obvio, pero en Colombia no es así. René Puche, presidente del Puerto de Barranquilla, denunció que la competitividad de dicha terminal se está viendo comprometida, precisamente, porque hay embarcaciones que no pueden llegar hasta la zona de cargue y descargue, con pérdidas millonarias para toda la cadena logística, pero más que todo para los industriales que están esperando materia prima importada y que viene, precisamente, en esos barcos.

Más de 35.000 toneladas de productos han tenido que moverse a otros puertos. “Pero esto no es un tema solo nuestro, aquí está perdiendo la economía de toda la ciudad. Si el barco no atraca, pues no hay un cobro por prestarle el servicio de cargue y descargue, y los barcos, que tienen una tarifa de más de US$15.000 por día por su transporte, deben navegar a otra ciudad, lo que implica que ese cobro se traslada a los dueños de la carga y se hacen menos competitivos”.

Recordó que el Gobierno autorizó una entrada de 2,5 millones de toneladas de maíz sin arancel, pero fue claro en que los que pueden ser beneficiarios de ese privilegio son los compradores colombianos que pongan primero ese grano en tierra, así que como los buques que lo traen no han podido ingresar, existe la posibilidad de que lleguen otros grandes barcos y nacionalicen el alimento en los otros puertos que tiene el país, de tal forma que los industriales asentados en Barranquilla que esperaban ganar el beneficio del arancel, terminarían perdiéndolo.

Puche fue claro en que con el pasar de las horas la situación empeora y aunque advirtió que el contrato que se adelantó por parte del Invías para dragar una parte del canal de acceso sirvió, el problema de fondo que hoy tiene pasando un trago amargo a los barranquilleros, sus industrias y por el mismo lado a la economía de Colombia, es que el Gobierno no ha declarado la caducidad del contrato encargado de la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena, en el que el accionista mayoritario es Odebrecht, la empresa vinculada a la mayor investigación de corrupción en infraestructura del continente.

Dicha audiencia, en la que se tomará la decisión final de caducidad, estaba pendiente por realizarse al cierre de esta edición. Pero se necesitan soluciones prontas. El Gobierno, por medio de Cormagdalena, informó que “durante los últimos meses se viene preparando y se encuentra ya listo un plan de contratación de contingencia para implementar en esta zona del río Magdalena cuando fuera necesario”, teniendo en cuenta que está vigente la restricción para el ingreso y salida de buques de la zona portuaria con calados superiores a 8,3 metros.

Acto seguido, detalló que “con la reducción de la profundidad al nivel actual, se estima están dadas las condiciones para ejecutar dicho plan de contingencia” y que “para dar inicio a las tareas de dragado se procederá junto a las autoridades departamentales y distritales a las declaratorias de calamidad pública y urgencia manifiesta, tal como se había anunciado hace tres semanas en Barranquilla”.

Aunque todo parece estar listo para salir del meollo, la realidad es, en este momento, una sola: los buques están dejando de entrar al puerto, ya se habla de demandas contra la Nación por no tener lista la “autopista” por donde se navega y se está causando millonarias pérdidas no sólo al puerto, sino a los importadores y exportadores. Se habla de la búsqueda urgente de una draga en Buenaventura que en un día solucionaría el problema. Pero, claro, no se trata de pañitos de agua tibia, sino de eliminar por completo la enfermedad.

Fuente: El Espectador

Imagen: Archivo El Espectador

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