Colombia, Bogotá.
La semana anterior Bogotá fue afectada por uno de los paros
de transporte más traumáticos de los
últimos años. Impresionante comprobar
cómo puede colapsar una ciudad cuando uno de sus servicios
públicos vitales falla. Fuente:
Vanguardia.
La causa del
conflicto entre transportadores y el gobierno distrital lo
originó la puesta en marcha del Sistema Integrado de
Transporte como complemento a Transmilenio, el novedoso sistema que
construyó y puso de moda en Colombia el eficaz ex Alcalde
Enrique Peñalosa, que le cambio la cara a la capital. El
primero se hizo en Curitiba (Brasil) bajo la administración
del Alcalde Jaime Lerner, quien por su modelo de gestión en
materia de planificación y renovación urbana para
hacer sostenible una ciudad, se convirtió en referente de
talla mundial.
En el caso del sistema
de transporte masivo de Bogotá, la resistencia al cambio por
parte de algunos sectores no se hizo esperar. Por lo general siempre es
así. Como la que hubo cuando se pasó de los
barcos impulsados por el viento a los movidos por el motor a vapor, o
cuando en las ciudades se reemplazaron los coches tirados por caballos
por el automóvil o cuando aparecieron los ferrocarriles y ni
qué decir cuando se construyeron los metros
subterráneos en las grandes ciudades.
Lo que ha sido
confirmado es que un sistema moderno de transporte urbano debe ser
complementado por otras medidas que por antipáticas que
sean, son inevitables para desestimular el uso del carro particular
como el pico y placa todo el día, las ciclo rutas, la
organización de rutas, los paraderos obligatorios, las
velocidades de desplazamiento, las condiciones técnico-
mecánicas de los vehículos y desde luego, la
acción eficaz de las autoridades de tránsito para
hacer cumplir estrictamente las normas sobre la materia.
Es que mientras el
número de vehículos en las calles aumenta en
forma exponencial, para disminuir la congestión y el
desorden vial, la solución por un tiempo no puede ser
únicamente ampliar calles o construir nuevas vías
a costos financieros inmensos. Como lo dice el ex alcalde
Peñalosa: es como la persona obesa que pretende adelgazar
comprando ropa de talla grande para verse mejor. Fuente: Vanguardia.