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TRANSPORTE FÉRREO: Un amor incondicional por los rieles

TRANSPORTE FÉRREO: Un amor incondicional por los rieles
Karen Merchan

A sus 57 años, Leonardo lleva más de media vida trabajando en los corredores férreos.

 

Conozca la historia de este paisa, que labora con el Consorcio Ibines, contratista de la ANI para el mantenimiento y operación de los corredores Bogotá – Belencito y La Dorada – Chiriguaná.

Desde que tiene memoria, la vida de Leonardo Cifuentes ha girado alrededor de los rieles. Su padre, don Domingo, fue operador de grúas de locomotoras en los Ferrocarriles Nacionales, por más de dos décadas. Él les transmitió a sus hijos su amor infinito por los trenes.

Precisamente, ese amor llevó a que, desde muy pequeño, Leonardo anhelara ser operador de maquinaria. Su infancia, en su natal Puerto Berrío (Antioquia), estuvo marcada por las prolongadas ausencias de don Domingo, pero, a la vez, recompensada con la presencia permanente de su mamá, doña María Jesús. Para él, su padre era su amigo y héroe, un ejemplo de responsabilidad y sabiduría.

Con gran emoción, recuerda su paso por la escuela primaria Antonio Ricaurte, en Puerto Salgar (Cundinamarca), donde aprendió sus primeras letras. Después, sus padres decidieron trasladarse a Ibagué (Tolima), donde él y sus hermanos cursaron el bachillerato. Al graduarse, trabajó en una ferretería, pero sentía aún el llamado de los rieles. Con la ayuda de su padre y unos ingenieros amigos, finalmente, cumplió su sueño de ingresar a Ferrocarriles Nacionales.

Carrera ascendente

“Desde niño siempre quise trabajar en el corredor férreo. Quería reemplazar a mi padre y lo logré”. Hoy, casi 37 años después, este paisa asegura que laborar en el corredor férreo “es lo mejor que le ha pasado en vida”, después de sus hijos y nietos.

En el mundo ferroviario, inició como obrero de vía a los 20 años. “Entré a la estación de Picaleña. Allí me encargaba de garantizar que la red estuviera en buen estado. En esa época, nosotros cambiábamos los rieles y las traviesas, que antes eran en madera y hoy son de hormigón; engrasábamos las juntas y desyerbábamos, entre otras tareas”. Después ascendió a ayudante de operador de maquinaria pesada.

Su trabajo lo llevó por gran parte del país y ayudó en la atención de muchas emergencias. Incluso, fue testigo de excepción de uno de los más dolorosos momentos para el país: la avalancha de Armero, por la erupción del nevado del Ruiz, en la que murieron más de 23.000 personas en noviembre de 1985. Leonardo y sus compañeros ayudaron en la remoción del lodo que, en algunos tramos, alcanzó los 10 metros de altura. “Fue muy doloroso ver cómo, a medida que destapábamos las vías, iban apareciendo decenas de cadáveres”, cuenta.

Luego vino la oportunidad de asumir como operador. En este trabajo lo sorprendió la liquidación de Ferrocarriles Nacionales de Colombia, en 1991. Quedó cesante por unos meses, pero luego fue contratado en Ferrovías donde trabajó un par de años como motorista e inspector de interventoría. Después vendría la Unión Temporal Ferrovía Central, donde, por su versatilidad y conocimientos, también tuvo varios cargos.

Ahora, ‘El mosco’, como le dicen sus compañeros, se desempeña como motorista, en la seccional México (ubicada en el municipio de La Dorada- Caldas), del Consorcio Ibines, contratista de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), para de la administración, reparación, mejoramiento y vigilancia de los corredores Bogotá – Belencito y La Dorada – Chiriguaná. Es, precisamente, por este último tramo que diariamente, de 6 de la mañana a 4 de la tarde, trabaja este héroe de la vía.

Su recorrido asignado es en el tramo La Dorada-Puerto Berrío, que realiza varias veces al día para trasladar personal que trabaja en las actividades contratadas por la Agencia con el Consorcio Ibines, y verificar que la vía esté en perfectas condiciones y así garantizar que los trenes con carga que hoy recorren estas vías, de manera regular, transiten seguramente.

Leonardo anhela volver a ver rodando un tren de pasajeros que no pasa hace más de 30 años, pero menciona que hoy tiene la fortuna de ver pasar el tren con carga que hace 20 años no recorría esta vía. Mientras se cumple este nuevo sueño, madruga todos los días al corredor adoptando las medidas de bioseguridad, que incluyen el uso de los elementos personales (casco, guantes, tapabocas), uso de gel, asistencia a charlas de equipo sobre salud en el trabajo, lavado frecuente de manos; así como la desinfección de los equipos y la maquinaria, entre otras.

Durante la emergencia por el Covid 19, este corredor férreo ha mantenido las operaciones y frecuencias semanales de los trenes y se ha brindado al generador de carga como una opción eficiente para el movimiento de mercancías. Y Leonardo, que es uno de los héroes de las vías férreas, puntualiza que el mayor legado que les puede dejar a sus hijos y nietos es su ejemplo de responsabilidad y de servicio a los demás desde el trabajo ferroviario.

Fuente: Ministerio de Transporte

Imagen: Archivo Ministerio de Transporte

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